Pere Gimferrer
RONDÓ
Quisiera tener un revólver
para escuchar solamente
el sonido de la sangre,
y saber que no moriré:
que el chasquido de las cápsulas
o el fogonazo sulfúreo,
como guardado por ángeles,
no arrasarán mi jardín.
Qué claridad de relámpagos
cuando mis ojos se cierran.
Tan cercanas las imágenes del amor,
aquí, en mi pecho,
como canto de sirenas o recuerdos de niñez.
Con paso quedo, despacio:
no despertéis a las rosas.
El momento de la lluvia
tras los cristales velados,
y el momento en que se escuchan
tu mirada y tu sonrisa,
y el momento en que tu voz
descubre cielo y planetas,
y el momento en que tu piel
gime un fulgor susurrante,
y el momento en que tus labios,
y tus ojos, y la lluvia...
Quisiera tener un revólver
para escuchar solamente
el sonido de la sangre,
y saber que no moriré.
"Extraña fruta y otros poemas" 1968 - 1969
Quisiera tener un revólver
para escuchar solamente
el sonido de la sangre,
y saber que no moriré:
que el chasquido de las cápsulas
o el fogonazo sulfúreo,
como guardado por ángeles,
no arrasarán mi jardín.
Qué claridad de relámpagos
cuando mis ojos se cierran.
Tan cercanas las imágenes del amor,
aquí, en mi pecho,
como canto de sirenas o recuerdos de niñez.
Con paso quedo, despacio:
no despertéis a las rosas.
El momento de la lluvia
tras los cristales velados,
y el momento en que se escuchan
tu mirada y tu sonrisa,
y el momento en que tu voz
descubre cielo y planetas,
y el momento en que tu piel
gime un fulgor susurrante,
y el momento en que tus labios,
y tus ojos, y la lluvia...
Quisiera tener un revólver
para escuchar solamente
el sonido de la sangre,
y saber que no moriré.
"Extraña fruta y otros poemas" 1968 - 1969

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